Cómo adaptar una casa para una persona mayor: por dónde empezar

Hay un momento en el que nos damos cuenta de que nuestra casa ya no resulta tan cómoda como antes. Quizá subir a por algo que está en un armario alto empieza a costar. Quizá entrar en la ducha ya no resulta tan sencillo: Quizá hay muebles que antes no molestaban y ahora hacen que pasar por determinado s sitios sea incómodo.

A veces estos cambios aparecen poco a poco y casi no nos damos cuenta. Hasta que un día pensamos: “esta casa ya no está pensada para como vivimos ahora”

Y entonces es cuando surge la necesidad de adaptar el hogar. Pero, ¿por dónde empezamos?

No se trata de cambiar la casa. Se trata de entenderla.

Cuando hablamos de adaptar la casa pensamos directamente en reformas, obras o elementos específicos.

Pero para mí, adaptar un espacio empieza mucho antes. Empieza por MIRAR.

Debemos mirar cómo se mueve la persona en su casa; cómo se levanta; dónde guarda las cosas; qué utiliza cada día; qué le cuesta hacer qué pequeñas tareas ha empezado a evitar.

Porque una casa puede ser accesible sobre el papel y, sin embargo, no estar realmente adaptada a la persona que vive en ella. Cada persona tiene unas necesidades diferentes y cada hogar también.

¿Qué ha cambiado? Esta es la primera pregunta que debemos hacernos. No solamnete pensar en qué debemos cambiar, sino , ¿Qué es lo que ha cambiado en la vida de esta persona? Puede haber cambiado la movilidad, la fuerza, el equilibrio o simplemente la manera de hacer las cosas.

También pueden haber cambiado sus hábitos y/o rutinas. Y cuando una persona cambia, muchas veces también necesita cambiar el espacio que la acompaña. Y el objetivo principal de esto es que siga siendo lo más independiente posible.

Vamos a hacer un repaso por las actividades más habituales para saber dónde están los principales problemas:

  • ¿Cómo entra y sale de casa?

  • ¿Tiene problemas para entrar y salir de la ducha?

  • ¿Y para alcanzar todo lo necesario para preparar el desayuno?

  • ¿Dónde guarda la ropa? ¿Es accesible: lo puedes coger fácilmente y/o te tienes que agachar demasiado?

  • ¿Hay algún recorrido/paso que evita porque resulta incómodo o inseguro?

Estas pequeñas preguntas nos dan mucha información, nos hacen reflexionar sobre los puntos de la casa que ahora mismo no se adaptan a nosotros.

Generalidades

Debido a los cambios fisiológicos que tenemos cuando nos hacemos mayores, tenemos que prestar principal atención a la iluminación de la casa. Utilizaremos luces blancas en baño y cocina. La luz debe ser 3 veces más intensa que cuando somos jóvenes, de esta forma en estos dos espacios evitaremos accidentes como cortes o caídas.

Para las demás estancias las luces pueden ser más cálidas, pero deben encenderse siempre que hagamos un trayecto por la casa (si no hay luz natural). De noche seremos especialmente cuidadosos, ya que es un momento en el que aumentan las caídas en los trayectos del dormitorio al baño.

Los suelos no deben resbalar (evitar suelos encerados), tener resaltes ni reflejos que puedan confundir.

Evitar los cables cruzando espacios como una habitación o pasillo.

No colocar delante de ventanas o manillas, interruptores u otro pulsador elementos que hagan que tengamos que ponernos de puntillas o “estirarnos” en exceso. Podemos perder el equilibrio.

Los espacios de paso también cuentan

Un pasillo puede parecer simplemente un pasillo, pero para quien tiene dificultades para caminar, utiliza un apoyo o necesita más espacio para moverse, puede convertirse en una zona importante.

Una mesa demasiado cerca de una puerta, una alfombra que se desplaza, una planta colocada en un lugar poco adecuado o una acumulación de objetos puede cambiar completamente la manera de recorrer la vivienda.

Por eso, una de las primeras cosas que podemos hacer es mirar las zonas de paso con otros ojos. Nos preguntaremos:

  • ¿Se puede circular fácilmente?

  • ¿Hay algo que sobra?

  • ¿hay algo que podríamos colocar de otra manera?

Entre las modificaciones que podamos hacer se encuentran: eliminar o fijar las alfombras, reorganizar los muebles, eliminar de sitios estrechos objetos/ muebles que impiden el paso, colocar barandillas a lo largo de los pasillos, luces de encendido por presencia,...

El baño: un espacio que merece especial atención

El baño suele ser el lugar donde claramente aparecen las nuevas necesidades. Y no siempre porque haya un gran problema.

Puede ser que algo que antes se hacía sin pensar ahora requiera más esfuerzo o genera inseguridad.

La ducha, el suelo, la iluminación, la altura de determinados elementos o la forma de acceder a los productos de uso diario son aspectos que merecen la pena observar.

Dependiendo de cada situación, puede ser suficiente con reorganizar; aunque en otras ocasiones será necesario plantear una adaptación específica.

No hay una solución específica y es por ello que nos debemos adaptar a las necesidades específicas de cada persona: grifos alargados, espejos reclinables, bajar al altura de los armarios, asiento de ducha, cambio de bañera por plato de ducha, proteger las tuberías del lavabo, un asiento giratorio de bañera,...

Me gustaría resaltar que cuando se hace una reforma en baños hay varios elementos (que continuamente veo colocados al azar) a los cuales hay que prestarles mucha atención:

  • El plato de ducha debe estár a ras de suelo tenemos que meter una silla de ruedas de ducha o la persona no puede levantar los pies. Si cambiamos nuestra bañera por un plato de ducha con escalón, por pequeño que sea, no habremos hecho una buena adaptación.

  • Existen en el mercado muchísimos tipos de mamparas: coloca la que precises, Si vas a duchar a tu familiar quizás pueda poner una mampara partida y poder hacerlo dedes fuera, sin tener que meterte dentro de la ducha, con todo lo que ello conlleva.

  • Los asideros deben colocarse de forma oblícua, ascendente, según te vas alejando del asiento donde se encuentra la persona que lo utiliza.

  • Los asideros no se pueden colocar en paredes de pladur si no tienen un refuerzo colocado en el interior de las mismas. Existen otro tipo de tipos de asideros que no van anclados a la pared.

En la cocina

Es importante reorganizar aquellos elementos que más utilizamos. Debemos colocarlos en una altura que no debamos agacharnos mucho ni subirnos a ninguna escalera o “altillo”.

Dedicaremos un tema expresamente a esta estancia de la casa y al baño.

Si la casa tiene escaleras…

Tenemos que tener tres premisas:

  • No colocar obstáculos en ellas como tiestos, objetos decorativos, cosas que hemos olvidado subir/bajar,...

  • Deben estar lo suficientemente iluminadas: se pueden poner luces de encendido por sensor.

  • Colocaremos un pasamanos (quizá en los dos lados, según las necesidades) para que haya un apoyo y dé seguridad en la subida/bajada de las escaleras.

Organizar también es adaptar

Esta es una idea que para mí es fundamental.

Cuando pensamos en organización, muchas veces pensamos en que las cosas estén ordenadas y bonitas.

Pero organizar también puede significar hacer que una persona pueda desenvolverse mejor en su propia casa; si lo que utiliza todos los días está a mano, si no tiene que rebuscar, agacharse o subirse a una silla, estamos facilitando su día a día.

Y por eso debes preguntarte ¿Dónde tiene sentido que estuviera esto para ti?

No donde queda mejor, no donde lo hemos puesto siempre, sino donde tiene sentido quq esté ahora.

Hace unas semanas, la reorganización de la ropa de un armario, hizo que una persona de 70 años evitara subirse a un taburete para coger unas prendas que utilizaba habitualmente. Reubicamos las blusas, chaquetas y faldas añadiendo una barra más al armario y eliminando baldas. De esta forma, es más independiente a la hora de vestirse y evita riesgos como las temidas caídas.

No todo tiene que desaparecer

Cuando adaptamos una casa, también tenemos que tener en cuenta algo muy importante: esa casa tiene una historia: hay fotografías, muebles, recuerdos y objetos que forman parte de la vida de quien la habita.

Adaptar no debería significar convertir una vivienda en un espacio frío o impersonal. al contrario.

Creo que es posible conseguir una casa más cómoda, segura y funcional sin perder aquello que la hace nuestra.

A veces no necesitamos deshacernos de algo, sino encontrarle otro lugar.

Adaptar hoy pensando en mañana

Hay algo que me parece especialmente importante cuando hablamos de personas mayores. No esperar siempre a aque aparezca una dificultad importante. Podemos anticiparnos.

Si sabemos que algunas actividades comienzan a costar podemos ir adaptando aspectos de la vivienda antes de que el problema vaya a más. Y otra cuestión que nos debemos plantear es que si vamos a hacer una reforma cuando no existe niguna dificultad, debemos dejar las cosas listas para cuando sí las haya. Con esto no quiero decir que dejemos todo colocado y adaptaciones que no usaremos, pero tendremos en cuenta aspectos como medidas en pasillos, baños, o dejar puntos de luz que en un futuro nos ahorrarán otra inversión.

Una casa que evoluciona con nosotros no debería ser algo estético; debería cambiar acorde a nuestras necesidades en cada etapa de la vida y adaptarse a nuestro momento actual.

Por eso cuando pienso en adaptar una vivienda no pienso solo en accesibilidad; pienso en autonomía, comodidad, seguridad, funcionalidad y bienestar.

Pero también pienso en algo an sencillo y tan importante como esto: seguir sintiéndolnos en casa.

En Espacios con Sentido

Creemos que cada hogar cuenta una historia y que cada persona necesita algo diferente de su espacio.

Por eso, antes de decirte qué cambiar, prefiero escuchar, observar y entender cómo vives. A partir de ahí podemos encontrar que necesita realmente tu hogar: quizá reorganizar, quizá adaptar, quizá simplificar o quizá hacer cambios importantes.

Porque se trata de tener una casa que funcione para ti.

¿Sientes que tu casa ya no responde a tus necesidades actuales? Puedes contarme qué está pasando y valorar juntos qué cambios podrían ayudarte.

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