Un hogar que acompaña al ritmo familiar

La vida de Ana y Luis va a toda velocidad. Trabajo, niños, extraescolares, mochilas, meriendas y agendas que no paran. Aunque cuentan con ayuda en la limpieza, el desorden se iba acumulando sin apenas darse cuenta: juguetes, manualidades y ropa repartidos por la casa, algo habitual en hogares con niños pequeños y poco tiempo.

ANTES

DESPUÉS

La situación empezó a preocuparles cuando notaron que su hijo mayor, diagnosticado de TDAH, tenía cada vez más dificultades para concentrarse en su habitación. El exceso de estímulos y el caos visual le resultaban abrumadores. Le pedían que ordenara, pero para él no era una tarea clara: no sabía por dónde empezar ni qué significaba realmente “tenerlo recogido”.

Cuando contactaron con Espacios con Sentido no buscaban una casa perfecta, sino claridad. Necesitaban un sistema de organización realista, fácil de mantener y adaptado a su ritmo de vida. Y, sobre todo, querían que su hijo pudiera sentirse bien en su espacio, sin frustración ni conflictos constantes.

Trabajamos juntos para crear un orden lógico, visual y accesible. Cada objeto tiene ahora un lugar claro y comprensible, pensado para su uso diario. El resultado no fue solo una habitación más ordenada, sino un entorno que acompaña, guía y da seguridad.

Para Ana y Luis, el cambio ha supuesto un auténtico respiro: menos discusiones, menos sensación de caos y más calma en el día a día. Porque organizar, en este caso, no fue solo ordenar… fue devolver equilibrio a la vida familiar.

ANTES

DESPUÉS

¿Cómo no recomendar a Beatriz?


“Su forma de organizar, planificar y aprovechar el espacio hizo que el cuarto de Raúl pareciera más grande y visualmente más agradable.

Lo mejor es que, a pesar de mis dudas iniciales, tres meses después Raúl sigue manteniendo ese orden. Las distracciones que antes tenía con los juguetes prácticamente han desaparecido, incluso en momentos como vestirse o irse a la cama.”

Anterior
Anterior

Cuando el orden devuelve la calma