Organización de trastero para una mudanza sin agobios
Inma es una mujer activa y creativa que, tras jubilarse, dedica su tiempo a la costura, la pintura y a mantenerse independiente en su día a día. Como ocurre en muchos hogares, su trastero se convirtió durante más de 25 años en un espacio de acumulación: objetos propios y familiares guardados sin un criterio claro, con la idea de “ya lo revisaré más adelante”.
Con una mudanza prevista —aunque sin fecha concreta—, Inma se enfrentaba a una situación que generaba bloqueo y cansancio: decidir qué conservar, qué soltar y cómo organizar sus pertenencias para facilitar el cambio de vivienda. Además, muchos de los objetos que todavía utilizaba estaban almacenados en estanterías altas, poco accesibles y difíciles de manejar con seguridad.
El objetivo del proyecto fue claro: organizar el trastero para que resultara funcional, seguro y preparado para una futura mudanza, sin prisas ni estrés. Se revisó todo el contenido, se clasificó por categorías y se priorizó la accesibilidad de los objetos de uso habitual. El resto se organizó en cajas claramente etiquetadas y documentadas, facilitando su localización cuando llegue el momento del traslado.
Más allá de la organización física, este proceso supuso un acto de cuidado personal. Ordenar el trastero permitió a Inma recuperar sensación de control, tranquilidad y autonomía, preparando el cambio de etapa desde la calma y no desde la urgencia.